
-Dejarte, ni se cómo ni puedo hacerlo
-¿Por qué no puedes?
-Porque es como cuando intentas dejar de respirar: te lo propones, lo intentas y... es simplemente imposible.
Eres como aquel faro monumental que custodió nuestro primer beso mientras el mar rompía a nuestros pies: eres esa luz que nunca se apaga, que me calma, que me hace saber que llegaré a buen puerto mientras siga encendida. Por eso, sigo la luz de tus ojos que hoy brillan por mí y me hacen caminar por encima de ese mar que un día nos llevó a la deriva.